El proyecto de ley SB 50 beneficia a los promotores inmobiliarios y al sector de la construcción, impulsando la gentrificación en nuestras ciudades sin resolver la crisis de asequibilidad de la vivienda. El SB 50 contribuye poco a solucionar esta crisis, fomenta la especulación sin construir las viviendas que necesitamos y pone en riesgo de desplazamiento a las comunidades de clase trabajadora y media (especialmente a las de color).
